El diseño emergente para hombres en Chile es escaso. No sólo por la falta de propuestas, sino también por la ausencia de un mercado que se atreva cambiar la clásica tenida "made multienda" por una apuesta más personal y vanguardista. Más allá de este diagnóstico hay diseñadores que quieren ser pioneros en la escena y ir contra la corriente. Ignacio Lechuga es uno de ellos. Su llegada al mundo de las tijeras y las telas fue casual. Saliendo del colegio entró a estudiar psicología pero no le gustó. "Por culpa de una amiga que estudiaba diseño de vestuario, conocí la carrera y decidí cambiarme, sin tener muy claro si era lo mío o no. Al segundo semestre ya lo tenía claro y de ahí (1993) no he parado más". En estos años ha pasado por el vestuario teatral, la alta costura y el pret â porter femenino, para finalmente, a partir del 2003, dedicarse exclusivamente a la ropa de hombre (disponible en Salón 140). "Mezclado siempre con el trabajo docente en institutos, universidades y actualmente en clases particulares en mi taller", enfatiza.
- Cuéntame sobre tu propuesta ¿cómo la definirías?
Mi propuesta se basa en el rescate el diseño clásico masculino (sobre todo entre 1920 y 1950), incorporando toques modernos y contemporáneos en el uso de las telas y las técnicas de construcción como principales elementos de diseño, mezclando técnicas de la sastrería clásica con elementos decorativos y de construcción, como bordados a mano, estampado y pintura, el uso lentejuelas, canutillos, hebillas y remaches, así como también la utilización de pinzas, pliegues, alforzas, cortes y recogidos.
Mi trabajo también se caracteriza por el uso de materiales nobles, líneas simples y geométricas, tanto en las técnicas utilizadas en las intervenciones de las telas, como en la estructura de las prendas desarrolladas en forma exclusiva y en número limitado, destacando detalles como el patchwork y las terminaciones a mano.
- ¿El hombre chileno se atreve a vestirse diferente? ¿por qué?
La verdad es que el hombre chileno no se atreve mucho y los que dicen que se atreven a usar algo distinto o "alternativo", lo hacen de acuerdo a las reglas de sus pares, por lo que uno puede distinguir fácilmente a los diversos grupos por el vestuario, siendo difícil encontrar hombres que se destaquen por su ropa o por la forma de mezclar prendas diferentes.
Pero por lo general, es difícil hacer un perfil del consumidor chileno y enmarcarlo dentro de un estilo en forma permanente. Creo que va cambiando rápidamente temporada tras temporada, comportándose en algunas ocasiones más clásico y en otras más extravagante. También hay que tener claro que existen hombres que por su trabajo o redes sociales, deben vestirse de una determinada manera y que aprovechan algunas ocasiones para hacerlo diferente lo que hace que su vestuario sea más bien clásico y que sólo tengan algunas prendas más vanguardistas o eventualmente juegan combinando las primeras con accesorios entretenidos.
- ¿Cuál es tu filosofía de trabajo?
Dejar que las telas o los materiales en general manden en el proceso de creación. Uno no puede pedir que una lana se comporte como una mezclilla, hay que rescatar y aprovechar al máximo las propiedades de los materiales.
Otro punto importante es nunca casarse con un diseño. Muchas veces una prenda no termina como lo planeamos. Los errores, por ejemplo, son parte fundamental del trabajo de creación, hay que saber reconocer cuándo uno le proporciona elementos interesantes al prototipo o éste puede ser usado como base para futuros proyectos creativos. Y por último, pero no por esto menos importante, se debe tener en cuenta la persona para quién trabajamos o diseñamos. Un traje no está terminado hasta que alguien lo usa, si esta persona no se siente cómoda, el diseño nunca estará completo.
- ¿Cómo caracterizarías la propuesta masculina de la escena del diseño emergente nacional? ¿cómo te insertas en ella?
Si la comparamos con la propuesta femenina, creo que hay muy poca diversidad. Digo esto no por la cantidad de tiendas o marcas, sino por la variedad y las alternativas de diseño. Si recorremos el mercado podemos encontrar que en muchos locales hay lo mismo, tanto en telas, formas, colores e incluso estampados. No vemos complejidad en los diseños o en el uso de los materiales.
La forma de insertarme es entregando un producto de calidad y con un diseño claro y coherente a una propuesta que se mantenga en el tiempo. Cambiando constantemente sin perder el concepto básico de la marca.
- ¿Qué necesita el hombre chileno para poder vestir un "Ignacio Lechuga", por qué?
La verdad es que para vestir un "Ignacio Lechuga" el hombre chileno, o de cualquier nacionalidad, sólo necesita que le guste la prenda y sentirse cómodo con ella.
- ¿Qué planes tienes para tu futuro? ¿por qué?
Trabajar, Trabajar y Trabajar.
- Cuéntame sobre tu propuesta ¿cómo la definirías?

Mi trabajo también se caracteriza por el uso de materiales nobles, líneas simples y geométricas, tanto en las técnicas utilizadas en las intervenciones de las telas, como en la estructura de las prendas desarrolladas en forma exclusiva y en número limitado, destacando detalles como el patchwork y las terminaciones a mano.
- ¿El hombre chileno se atreve a vestirse diferente? ¿por qué?

Pero por lo general, es difícil hacer un perfil del consumidor chileno y enmarcarlo dentro de un estilo en forma permanente. Creo que va cambiando rápidamente temporada tras temporada, comportándose en algunas ocasiones más clásico y en otras más extravagante. También hay que tener claro que existen hombres que por su trabajo o redes sociales, deben vestirse de una determinada manera y que aprovechan algunas ocasiones para hacerlo diferente lo que hace que su vestuario sea más bien clásico y que sólo tengan algunas prendas más vanguardistas o eventualmente juegan combinando las primeras con accesorios entretenidos.
- ¿Cuál es tu filosofía de trabajo?

Otro punto importante es nunca casarse con un diseño. Muchas veces una prenda no termina como lo planeamos. Los errores, por ejemplo, son parte fundamental del trabajo de creación, hay que saber reconocer cuándo uno le proporciona elementos interesantes al prototipo o éste puede ser usado como base para futuros proyectos creativos. Y por último, pero no por esto menos importante, se debe tener en cuenta la persona para quién trabajamos o diseñamos. Un traje no está terminado hasta que alguien lo usa, si esta persona no se siente cómoda, el diseño nunca estará completo.
- ¿Cómo caracterizarías la propuesta masculina de la escena del diseño emergente nacional? ¿cómo te insertas en ella?

La forma de insertarme es entregando un producto de calidad y con un diseño claro y coherente a una propuesta que se mantenga en el tiempo. Cambiando constantemente sin perder el concepto básico de la marca.
- ¿Qué necesita el hombre chileno para poder vestir un "Ignacio Lechuga", por qué?
La verdad es que para vestir un "Ignacio Lechuga" el hombre chileno, o de cualquier nacionalidad, sólo necesita que le guste la prenda y sentirse cómodo con ella.
- ¿Qué planes tienes para tu futuro? ¿por qué?
Trabajar, Trabajar y Trabajar.
(Fotos gentileza de Ignacio Lechuga)
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